Ansiamos libertad, sentir el viento en la cara,
refugiarnos y crear ideas,
encontrarnos y visitar el mundo del otro,
con la delicadeza con que se toma una flor y se huele despacio,......
lunes, 1 de enero de 2018
sábado, 2 de enero de 2016
El otro verano
Disonancia cognitiva,
un tren que descarrila,
algunos el guión lo abandonaron,
pasajeros de dudosa moral aunque bien educados,
exquisitos productos para el ideal social en cierto Estado,
y no es casual ni suerte que enfrente,
queda el personaje irreverente,
que encantador su mano me tiende.
Luego de un tiempo la calma vuelve,
de haber saboreado la soledad,
de los entrenamientos al filo de la navaja,
entonces ya nada me detiene
Y sé lo que vale la superficialidad de una conversación cuando brilla el sol,
el personaje irreverente que me hace reír cuando lo normal sería llorar,
el mismo personaje que es proclamado como ser eterno para no olvidar.
lunes, 28 de diciembre de 2015
A mis 27
Me pregunté QUÉ quería yo,
pensé varias veces en morir,
¡y entonces! me redescubrí,
La sanadora enamorada del vivir
Recordé a Serrat: Amaba tanto la vida que me enamoré de ti
Tal vez uno se descubre en libertad,
más creo que sea ese el único camino,
al menos de quien ama la vida y la autenticidad,
por eso y más, quiero más jaulas vacías,
la naturaleza humana en lo posible,
hacerle honor sin sentir vergüenza,
y para distinguirla, una bandera,
la melena al viento que no es prisionera.
***Tal vez muchos amores pasen o se nos pasen, pero fueron vida y yo en ellos, de ella, amante.***
La mente emocional es más rápida
Me reconozco y os sé en nuestra naturaleza emocional,
más cuando el miedo me percata,
en un aviso como un susurro al oído,
si el amor se me aparece o el enemigo se delata,
En medio de sutiles ambigüedades en el moderno baile de máscaras,
el enemigo vuelve a ser amigo y la música cambia...
El individuo deja su trance cual brujo o chamán,
tan emocional e intuitivo por un instante,
más luego discurre por minutos o segundos,
(Esto hace que su mirada cambie)
Su mirada se eleva y se proyecta hacia afuera,
descorrida la cortina de humo y enfrentado el temor,
la amenaza a través del miedo que gargantas cortó,
superado esto en un ascenso de crecimiento y vértigo,
brota sin trucos solemne y lúcida la voz,
Como si el consciente regresara,
prevalece su mente pienso ergo sum
El juicio más personal está sobre la mesa,
(se descubre en un siguiente acto),
Así resueltos caminamos hasta situarnos,
esta vez más certeros a nuestro lugar mientras acorde tras acorde la música cambia.
Espero en mi puesto sin esperarte,
inmersa en el baile sin cansarme,
yo a lo mio y tu a lo tuyo sin cazarte,
sin olvidar que aún te deseo y que me deseaste,
que no es casualidad que en este salón tu mirada me resultó penetrante,
quiero decir, que me atravesaste.
miércoles, 23 de diciembre de 2015
Humanismos
pues deseo admirar tu vuelo y tu cuerpo(templo) cuando descanses;
que escribas y me cuentes tus batallas,
para que puedas cuando quieras ir y venir,
más cuando el frío de fuera te vaya a persuadir.
domingo, 30 de septiembre de 2012
Ensayo y error
lunes, 23 de enero de 2012
Por lo que siento al verte
donde late el salvaje sentimiento.
Le sigue la sangre que bulle fervorosa;
que recorre con avidez todo mi cuerpo;
y yo queriendo disimular, temblorosa.
Que no notes como vibro desde dentro;
que no pienses que te rondo, así, miedosa;
Pero no me podrás negar que amar es eso,
que el amor también es a veces sentir miedo,
porque tememos lo que nos es desconocido.
Y es que no puede haber ningún otro motivo,
ninguna otra razón de exista toda esta energía,
ni para todo el gran caos por el que es producida.
Para un sentimiento que es tan galopante,
como lo son estas taquicardias agonizantes.
sábado, 14 de enero de 2012
Punto de inflexión
Los daños pueden ser percibidos con tal intensidad que podrían ser comparables a una verdadera puñalada, incluso directa al "corazón". Ocurre que cuando me quito la máscara, me vuelvo más frágil hacia el mundo que me rodea, como si ésta fuera un auténtico escudo.
En realidad, el auténtico daño me lo hago yo misma porque es proporcional a la intensidad con la que vivo yo mis emociones. Y, obviamente, no necesariamente los demás implicados tienen que tener emociones equiparables a las mías; ni mucho menos una gran empatía, por dicho motivo.
Vivir también es exponerse a ciertos peligros. Porque la bondad absoluta no existe. Porque todos somos egoístas y unos más que otros. Porque no somos todos igual de sensibles ni de empáticos. Por todo eso es frecuente que nos hiramos entre nosotros.
¿Vaya tontería no? De ahí vienen tantos nervios y quebraderos de cabeza, de complicarnos la vida los unos a los otros ó, simplemente, de no tenernos en cuenta. Qué fácil es infravalorar cómo se siente el otro si eso no tiene nada que ver con nuestros propios fines. Egoísmo. El puro egoísmo que mueve al mundo.
Será que en parte es como decía Hobbes y resulta que, en su estado de naturaleza, "el hombre es un lobo para el hombre" y, en consecuencia, el Estado es "un hacinamiento de poder resultante del egoísmo colectivo".
Pero, tras la tempestad llega la calma y, con ella, la reflexión. Así que, bien, corrí un riesgo porque sentía que debía hacerlo. De alguna manera me sentí rechazada e incomprendida a un tiempo. A veces, es como si la gente pudiera rechazar a otros sin decirlo explícitamente ó haciéndolo sin darse la más mínima cuenta.
Claro, yo les entiendo. Pero el amor me vuelve tan irracional a veces... Y, a su vez, como dijo Punset en su día, amor y miedo son proporcionales. Son dos sentimientos que pueden ser tremendamente intensos, pudiendo eclipsar uno al otro.
Y luego está esa lucha entre "el querer ser amado por quien yo amo" y el infinito "miedo a ser rechazado". Ambos se traen un baile de cuidado. Es un gran caos. Pero al final siempre llega una resolución (aunque no sea muy permanente) y entonces te relajas. También te sientes estúpido por esos momentos locos que vivistes quizá tú solo, sin ser correspondido y la posible incomodidad ante esa persona que posiblemente no sintiera lo mismo que tú (¿o sí?). Pero ya da igual.Creo que el momento pasó, si es que alguna vez existió.
domingo, 25 de diciembre de 2011
Cómo llegar a tí desde atrás
Entonces, quieto, te dejarías hacer. Lo sé. Te dejarías hacer, mientras unas manos te desabrocharían la camisa con la mayor dulzura posible. Todo esto con una mezcla de amor y subidón de la libido. Sí, esos sentimientos despiertas en mí cuando te veo... imagínate si te huelo. Imagínate qué podría pasar si te siento, más cerca. Sintiendo ese calor fruto mismo de lo que te conté antes.
Sentir... calor y también la presión de mi pecho contra tu espalda, ahora desnuda. Mis manos en tu torso, recorriéndolo muy lentamente. No hay prisa. Contigo eso es imposible, porque el tiempo me da igual. Sólo me importa este momento, esta situación, aquí y ahora, los dos solos...
Mmm, tu espalda... hablaba de tu espalda... Quiero recorrerla parsimoniosamente desde tu nuca con mis labios. También quiero besarte. Te beso. Lo hago fuerte, intensamente, con algún suspiro que se me escapa, con alguna exhalación al aire. Pero me gusta tu espalda, lo suficientemente ancha, de hombre curtido. Voy de camino a tus caderas y allí me detengo. Te sujeto muy fuerte, con la firmeza proporcional a mis ganas de tenerte.
Te lo puedes imaginar. El final está totalmente abierto.
Ella Fitzgerald - Fever
viernes, 11 de noviembre de 2011
Querida noche
confidente fiel de mis deseos,
Llena eres de romanticismo,
manchado de azul escepticismo;
asociación permanente a la razón,
el disfraz que el autorrechazo usó,
Autorrechazo culpable de mi demora,
vencido por el "si no lo intentas, no lo sabes",
por el impulso irrefrenable de amarte,
porque poco importa lo que pase,
si de todas formas voy a amarte.
Te querré incluso más que ahora,
correré siguiendo tus señales,
tras el faro de tu mirada,
la que de noche me alumbraba.
Ojos grandes centelleantes, atentos;
tu lado salvaje como tu pelo al viento,
hombre maduro de inocencia ausente.
Déjame que te llene tus madrugadas,
perdida ahora, loca y enamorada
Déjame respirarte, beberte y saciarte,
en estas oscuras noches para acompañarte,
beber de tu alma de colores azul y blanca,
de la profundidad de tu mar de fin exento.
Esas olas capaces de mover todo mi ser,
y de mecerme hacia aquel nuevo amanecer.
El amanecer que veo ahora en tus ojos,
las puertas que me abres, poco a poco...